martes, 24 de marzo de 2009

Nosotros, hijos de Esma (Fragmentos)

Julio Paz "Mortencia en los parques de Buenos Aires"


La significación de la desaparición de los desaparecidos en los no desaparecidos. La evocación de un desconocido indescifrable y, más que el desaparecido, más que el desaparecedor, más que el vecino, la evocación de lo sentido pero más allá de la subjetividad, en el encadenamiento de sentidos, en la inexpresividad. Ver, atender y escribir no la psicología sino la fisiología de este fenómeno de la experiencia emocional (…) No es sólo la desmesurada magnitud de lo acaecido lo que excede nuestra facultad de representación, sino también la ilimitada distancia subjetiva. Mediada la desaparición, aislado y perdido el interés de reconstruir el mecanismo en tanto que totalidad y por sus efectos últimos, quedamos como arrebatados de toda capacidad de producción de una representación de todo ello. (…) Y lo que es válido para la representación de lo acaecido, vale de la misma forma para su vivencia. Oscuridad, menor visión y mayor, entonces, desproporción entre lo acaecido lo producido- y lo representado; se oscurecen las razones y las causas del oscurecimiento. Oscurecimiento hasta la desaparición. Época de la desaparición es detención, empantanamiento en el oscurecimiento y en la desaparición. Y nosotros, seres oscurecidos, mantenemos en la oscuridad el oscurecimiento de nuestro mundo, mantenemos en la desaparición la menor sensibilidad y la creciente limitación de nuestra representación. La desaparición prosigue, se reproduce incesantemente. Un sentir insuficiente. Aumentan sus tareas, disminuye su capacidad. Embrutecimiento (…), creciente desfallecimiento, desaparición de nuestra sensibilidad seguida no sólo por la limitación de la capacidad de representación: también desaparece el sentimiento y la consciencia de responsabilidad. Así, sin traslucirse, la desaparición se expande libremente. Bajo la experiencia de nuestra desaparición, sin experiencia ni representación y hasta privados de cierta consciencia de derrota moral. Una desaparición inconmensurable, máquina de la que somos simples piezas; hábitos de máquina; piezas que confunden su aplanamiento con lo pulido. Aún bajo la desaparición; no quedó en el pasado.

Claudio Martyniuk

De: Al olor de Argentina. Buenos Aires, Tantalia/Crawl, 2003.
Las negritas son nuestras.

3 comentarios:

  1. Estimada Gente de Diario de Un Día

    Un mail que fue reenviado a nuestra Redacción invitaba a visitarlos. He querido dejarles una constancia de nuestra visita y el apoyo de colegas que, desde medios y posibilidades modestas, seguimos luchando contra la impunidad y la desmemoria. Analecta Literaria, en mi nombre y en el de todos nuestros asesores, redactores y colaboradores, les da la bienvenida y los insta a seguir persistiendo en un camino que empieza a hacer huella. ¡Felicitaciones gente y un cordial saludo para todo el equipo de DUD!

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  2. Un saludo afectuoso por esta buena nueva.

    www.cultivosdequilmes.blogstpot.com

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  3. felicitaciones por este "diario de un dia"
    es necesario multiplicar entre lo colectivo y desde lo colectivo la ampliación de la memoria

    ya que al vivir el día día de la vida , uno se encuentra con que los ardores rebrotan y enegrecen lo luchado

    ustedes refuerzan mirada y reflexión con este emprendimiento
    me alegra como quilmeña, escribiente y comunicadora de la resistencia a como se pueda
    me gustaría , cuando lo necesiten , colaborar con ustedes en esto, quedo a su disposición
    abrazos

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